Ansiedad infantil después de las vacaciones
Eugenia Porcar Almela
1/23/20263 min read
El final de las vacaciones puede generar inquietud en muchos niños y adolescentes. El cambio de rutinas, la vuelta al colegio y la separación de las figuras de referencia provocan reacciones emocionales normales que, en algunos casos, se intensifican.
Como psicóloga infantil, acompaño a familias que observan cambios en la conducta, el estado de ánimo o el rendimiento escolar tras los periodos de descanso. Comprender qué ocurre es el primer paso para ayudar.
Este artículo ofrece información clara y orientaciones prácticas para abordar la ansiedad infantil después de las vacaciones, con un enfoque cercano a las familias.
¿Qué es psicólogo infantil ?
Un psicólogo infantil es un profesional especializado en el desarrollo emocional, social y conductual de niños y adolescentes. Su trabajo se centra en comprender cómo piensan, sienten y se relacionan en cada etapa.
La intervención psicológica infantil no se limita a tratar problemas. También ayuda a prevenir dificultades, fortalecer recursos emocionales y orientar a las familias en la educación diaria.
En contextos de ansiedad infantil, el psicólogo evalúa las causas, acompaña al menor y guía a los padres para establecer estrategias ajustadas a la edad y a la situación concreta.
Principales causas
Cambio brusco de rutinas tras un periodo prolongado de descanso.
Separación de los padres después de pasar más tiempo juntos.
Preocupaciones relacionadas con el colegio, los exámenes o el rendimiento académico.
Dificultades en las relaciones con iguales o miedo al rechazo.
Expectativas elevadas o presión por cumplir objetivos.
Transiciones importantes, como cambio de centro o inicio de una nueva etapa.
Las vacaciones suelen implicar horarios flexibles, menos normas y mayor tiempo libre. Volver a la estructura puede resultar exigente para algunos menores.
En adolescentes, la ansiedad puede estar vinculada a conflictos internos, cambios hormonales y una mayor conciencia de las demandas sociales y académicas.
Cómo puede afectar en la vida diaria
La ansiedad infantil puede manifestarse de formas distintas según la edad y la personalidad. No siempre se expresa con palabras, sino a través de la conducta y las emociones.
En niños pequeños, es frecuente observar llanto, irritabilidad, regresiones en hábitos ya adquiridos o quejas físicas como dolor de barriga o de cabeza.
En escolares y adolescentes, pueden aparecer problemas de concentración, bajo estado de ánimo, evitación del colegio o cambios en el apetito y el sueño.
Estas señales, mantenidas en el tiempo, interfieren en la vida familiar, social y académica. Por ello, es importante atenderlas de manera temprana.
Estrategias psicológicas útiles
Restablecer rutinas de forma gradual antes del inicio escolar.
Anticipar los cambios y hablar de ellos con un lenguaje sencillo.
Validar las emociones sin minimizarlas ni dramatizarlas.
Fomentar hábitos de sueño y alimentación regulares.
Promover espacios de diálogo diario para expresar preocupaciones.
Reforzar los logros y el esfuerzo, no solo los resultados.
Mantener una actitud calmada y coherente como adultos.
La seguridad emocional se construye a través de la previsibilidad y el acompañamiento. Sentirse escuchado reduce la intensidad de la ansiedad.
En adolescentes, es clave respetar su necesidad de autonomía, ofreciendo apoyo sin invadir. El equilibrio entre límites y comprensión es fundamental.
Cuando la familia actúa de forma coordinada, el menor percibe estabilidad y confianza, lo que facilita la adaptación.
Cuándo acudir a un profesional
Es recomendable consultar con un psicólogo infantil cuando la ansiedad no disminuye con el paso de las semanas o se intensifica.
También cuando interfiere de manera significativa en la asistencia al colegio, el descanso, las relaciones sociales o el bienestar emocional.
La intervención profesional permite evaluar la situación con objetividad, descartar otras dificultades y ofrecer un plan de apoyo personalizado.
Acudir a tiempo evita que el malestar se cronifique y ayuda al niño o adolescente a desarrollar habilidades emocionales útiles a largo plazo.
Conclusión
La ansiedad infantil después de las vacaciones es una reacción frecuente ante los cambios. Con comprensión, paciencia y estrategias adecuadas, la mayoría de los menores recuperan el equilibrio.
El acompañamiento familiar y, cuando es necesario, el apoyo de un psicólogo infantil facilitan una adaptación más saludable.
Cuidar las emociones desde la infancia es una inversión en bienestar presente y futuro.
“Si sientes que esto te está afectando, en nuestra consulta de psicología en Burriana podemos ayudarte.”


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