Autoestima baja: cómo mejorarla con ayuda psicológica
Eugenia Porcar Almela
2/2/20263 min read
La autoestima es la valoración que hacemos de nosotros mismos. Cuando esta valoración es negativa, puede afectar de forma significativa a cómo pensamos, sentimos y actuamos en el día a día.
La autoestima baja no es un rasgo fijo ni una forma de ser inmutable. Es una experiencia común que puede mejorar con comprensión, apoyo y trabajo psicológico adecuado.
En este artículo abordamos qué es la autoestima baja, por qué aparece, cómo influye en la vida cotidiana y qué estrategias psicológicas pueden ayudar a fortalecerla.
¿Qué es la autoestima baja?
La autoestima baja se refiere a una percepción negativa y persistente sobre el propio valor personal. La persona tiende a verse insuficiente, poco capaz o menos valiosa que los demás.
Esta forma de verse suele mantenerse en el tiempo y no depende únicamente de situaciones puntuales. Afecta a la forma de interpretar los errores, los logros y las relaciones con los demás.
Quien tiene autoestima baja suele ser muy autocrítico, le cuesta reconocer sus cualidades y puede sentir que no merece cosas positivas, incluso cuando objetivamente las ha conseguido.
Principales causas
Experiencias tempranas negativas: críticas constantes, falta de reconocimiento, comparaciones o un estilo educativo muy exigente pueden influir en la autoimagen.
Relaciones dañinas: vínculos en los que hay desvalorización, control o desprecio continuado pueden erosionar la autoestima.
Fracaso o experiencias de rechazo: situaciones laborales, académicas o personales vividas como fracasos pueden reforzar una visión negativa de uno mismo.
Autoexigencia excesiva: estándares muy altos e inflexibles generan sensación constante de no estar a la altura.
Comparación social constante: compararse de forma habitual con los demás suele alimentar sentimientos de inferioridad.
Problemas emocionales: ansiedad, depresión o estrés prolongado pueden mantener o agravar una autoestima baja.
Cómo puede afectar en la vida diaria
La autoestima baja influye en muchas áreas de la vida, aunque a veces no se reconoce como el origen del malestar. Puede condicionar decisiones importantes y limitar el desarrollo personal.
En el ámbito personal, suele aparecer miedo al rechazo, dificultad para expresar necesidades y tendencia a priorizar a los demás por encima de uno mismo.
En las relaciones, puede favorecer la dependencia emocional, la tolerancia a conductas poco saludables o la evitación de vínculos por inseguridad.
A nivel laboral o académico, la persona puede infravalorar sus capacidades, evitar asumir retos o interpretar cualquier error como una confirmación de su supuesta incapacidad.
Además, la autoestima baja suele ir acompañada de pensamientos negativos recurrentes, culpa excesiva y dificultad para disfrutar de los logros.
Estrategias psicológicas útiles
Identificar el diálogo interno: aprender a reconocer los pensamientos autocríticos y cuestionar su veracidad es un primer paso fundamental para mejorar la autoestima.
Desarrollar una mirada más realista: trabajar una visión equilibrada que incluya tanto limitaciones como capacidades reales, sin extremos.
Entrenar la autocompasión: aprender a tratarse con respeto y comprensión, especialmente en momentos de error o dificultad.
Establecer límites saludables: decir no cuando es necesario y proteger el propio bienestar refuerza la percepción de valor personal.
Reconocer logros y esfuerzos: dar importancia a los avances, incluso pequeños, ayuda a construir una autoimagen más sólida.
Modificar conductas evitativas: afrontar progresivamente situaciones que se evitan por inseguridad permite generar experiencias correctoras.
Trabajo terapéutico estructurado: acudir a un psicólogo autoestima facilita un proceso guiado y adaptado a la historia personal.
Estas estrategias son más efectivas cuando se trabajan de forma constante y, en muchos casos, con acompañamiento profesional.
Cuándo acudir a un profesional
Es recomendable buscar ayuda psicológica cuando la autoestima baja interfiere de forma clara en la calidad de vida o se mantiene pese a los esfuerzos personales.
Algunas señales de alerta son el malestar emocional persistente, la dificultad para tomar decisiones, el miedo intenso a la opinión de los demás o la presencia de ansiedad o tristeza continuada.
Un psicólogo puede ayudar a comprender el origen del problema, ofrecer herramientas prácticas y acompañar en un proceso de cambio gradual y realista.
La terapia psicológica no busca cambiar la personalidad, sino favorecer una relación más sana con uno mismo.
Conclusión
La autoestima baja no define a la persona ni determina su futuro. Es una experiencia que puede comprenderse, trabajarse y mejorar con el apoyo adecuado.
Fortalecer la autoestima implica aprender a mirarse con mayor respeto, reducir la autoexigencia y construir una valoración personal más justa.
Con ayuda psicológica, este proceso se vuelve más claro, seguro y adaptado a las necesidades de cada persona.
“Si sientes que esto te está afectando, en nuestra consulta de psicología en Burriana podemos ayudarte.”


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